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¿Ácido glicólico o gluconolactona? La guía definitiva para que los conozcas de verdad

¿Ácido glicólico o gluconolactona? La guía definitiva para que los conozcas de verdad

Cuando hablamos de exfoliación química tendemos a simplificar muchísimo. Ácido glicólico: potente.Gluconolactona: suave. Y no. La diferencia es bastante más interesante que eso. Los dos son hidroxiácidos y los dos pueden ayudarnos a mejorar textura, luminosidad y renovación de la piel, pero no son dos versiones, una fuerte y otra floja, de la misma cosa. Tienen estructuras diferentes, penetran de manera distinta y aportan beneficios que no son exactamente los mismos. Por eso en Santamarina Cosmetics tenemos dos productos muy diferentes: LUSTRE, con un 10% de gluconolactona, y RESET 10, con ácido glicólico. Puedes necesitar uno. Puedes preferir el otro. Y también puedes utilizar los dos. La cuestión es entender qué hace cada uno para elegir con criterio. Primero: ¿qué ocurre realmente cuando exfoliamos la piel? El estrato córneo, la capa más externa de la epidermis, está formado principalmente por corneocitos rodeados por una matriz lipídica. Es nuestra primera línea de defensa frente al exterior y está en constante renovación. Las células se forman en las capas más profundas de la epidermis, ascienden progresivamente, se transforman en corneocitos y finalmente se desprenden mediante un proceso perfectamente regulado de descamación. Y esos corneocitos no están simplemente colocados unos al lado de otros. Se mantienen unidos mediante unas estructuras especializadas llamadas corneodesmosomas, que podríamos imaginar como pequeños puntos de anclaje entre ellos. Para que la descamación natural se produzca, esos corneodesmosomas tienen que ir degradándose de forma controlada. Los hidroxiácidos pueden intervenir precisamente en ese proceso. Pero no todos lo hacen de la misma manera.   Ácido glicólico: pequeño, rápido y con un mecanismo de acción fascinante El ácido glicólico pertenece a los alfahidroxiácidos o AHA y tiene una característica especialmente importante: es el AHA de menor tamaño molecular. Su pequeño tamaño facilita su penetración en el estrato córneo. Pero decir que el glicólico simplemente “disuelve las células muertas” es una explicación demasiado pobre de lo que realmente sucede. Uno de sus mecanismos de acción propuestos tiene que ver con algo que probablemente nunca habías relacionado con un exfoliante: el calcio. El calcio es fundamental en la epidermis. Existe un gradiente de calcio que participa en la diferenciación de los queratinocitos, la formación de la barrera y las estructuras que mantienen las células unidas. Y aquí entra el glicólico. Los AHA tienen capacidad para interaccionar con iones de calcio y se ha propuesto que el glicólico puede disminuir localmente su disponibilidad mediante quelación. Al alterar ese entorno de calcio se debilitan las interacciones dependientes de calcio que participan en la adhesión celular. (PubMed) ¿El resultado? Los corneocitos pierden cohesión y se facilita su desprendimiento. En piel humana, además, se ha observado directamente una mayor degradación de los desmosomas en las capas externas del estrato córneo después del tratamiento con glicólico. (PubMed) Y todavía hay otro mecanismo. El glicólico modifica temporalmente el pH del estrato córneo y puede alterar la actividad de determinadas proteasas implicadas en la descamación, entre ellas enzimas relacionadas con la degradación de las estructuras que mantienen unidos los corneocitos. (PubMed) Es decir, el glicólico no funciona porque “queme” ni porque lije la superficie. Interviene en los mecanismos biológicos que regulan la cohesión y el desprendimiento de los corneocitos. Y eso me parece muchísimo más interesante.   Pero el glicólico no se queda en el estrato córneo Esta es probablemente una de las razones por las que el ácido glicólico sigue siendo, después de tantos años, uno de mis activos favoritos. Dependiendo de factores fundamentales como la concentración, el pH, la cantidad de ácido libre y el vehículo en el que esté formulado, su actividad puede ir más allá de la exfoliación superficial. Se han descrito efectos sobre la renovación epidérmica y sobre componentes de la matriz extracelular, incluyendo los glicosaminoglicanos, el ácido hialurónico y el colágeno. (PubMed) Por eso reducir el glicólico a “un ácido para quitar células muertas” es quedarse muy corto. Es uno de los ingredientes cosméticos más interesantes cuando buscamos trabajar textura, luminosidad y signos de fotoenvejecimiento. Y precisamente esa capacidad de penetración y esa intensidad de acción explican también la otra cara del glicólico: tiene un potencial irritante mayor que otros hidroxiácidos mejor tolerados. Más no siempre es mejor. Y que un ácido pique tampoco significa que esté funcionando más.   Gluconolactona: no es un glicólico más flojo Aquí entramos en otro grupo de hidroxiácidos: los PHA o polihidroxiácidos. La gluconolactona, que utilizamos al 10 % en LUSTRE, tiene una estructura molecular considerablemente mayor que la del ácido glicólico. Eso modifica su comportamiento. Su penetración es más gradual y su acción exfoliante resulta generalmente mejor tolerada, algo especialmente interesante en pieles sensibles o cuando queremos incorporar la exfoliación de manera habitual a la rutina. Los PHA han mostrado beneficios sobre signos de fotoenvejecimiento con una tolerabilidad superior a los regímenes basados en AHA. (PubMed) Pero quedarnos en que “la gluconolactona exfolia menos” sería volver a simplificar demasiado. Porque su estructura química le proporciona propiedades que van más allá de la exfoliación.   La gluconolactona exfolia y, además, capta agua La gluconolactona presenta múltiples grupos hidroxilo. ¿Y esto qué significa para nuestra piel? Que tiene propiedades humectantes y capacidad para atraer y retener agua. Esta es una diferencia muy interesante respecto al glicólico cuando hablamos de tolerancia y barrera cutánea. Los PHA han demostrado una buena compatibilidad con la función barrera y pueden mejorar la resistencia del estrato córneo frente a determinadas agresiones. De hecho, en un estudio comparativo, la piel tratada con gluconolactona mostró una mejor respuesta de la barrera después de una agresión química que la tratada con glicólico. (PubMed) Por eso me gustan especialmente cuando quiero conseguir renovación sin convertir la exfoliación en una batalla contra la piel. No quiero eliminar células a cualquier precio. Quiero que la piel renueve bien y siga funcionando bien.   Antioxidante, antiglicación y especialmente interesante para las pieles apagadas Y aquí hay otra razón por la que me gusta muchísimo la gluconolactona, especialmente por la mañana y en esas pieles que empiezan a verse más apagadas o cetrinas. La gluconolactona presenta propiedades antioxidantes y capacidad quelante de determinados metales. Puede unirse a iones metálicos implicados en reacciones oxidativas y también actuar como captadora de radicales libres. (PubMed) Por eso me parece un activo especialmente interesante dentro de una rutina de mañana: además de renovar e hidratar, suma actividad antioxidante frente al estrés oxidativo diario. Y hay otra propiedad especialmente interesante: su relación con la glicación. La glicación es un proceso por el que determinados azúcares reaccionan con proteínas y terminan formando productos finales de glicación avanzada, los famosos AGE. Con el paso de los años estos compuestos se acumulan en tejidos como la piel y están relacionados con diferentes signos del envejecimiento. Entre ellos, ese aspecto más amarillento, apagado o cetrino que puede ir apareciendo con la edad. Los PHA se han estudiado por sus propiedades antiglicación y, además, en estudios clínicos con regímenes basados en gluconolactona se ha observado una mejoría significativa del sallowness, el término utilizado para describir precisamente ese tono amarillento y apagado de la piel fotoenvejecida. En un estudio comparativo de 12 semanas, el régimen con PHA consiguió una mejoría del 12,4 % en este parámetro. (PubMed) Por eso me encanta la gluconolactona en esas pieles que no necesariamente tienen manchas, pero sí han perdido luminosidad y empiezan a verse un poquito más cetrinas. No estamos hablando simplemente de exfoliar para que la piel refleje mejor la luz. Estamos hablando de un activo que renueva, capta agua, tiene propiedades antioxidantes y quelantes y presenta una interesante actividad frente a los procesos relacionados con la glicación. Otra razón más por la que definir la gluconolactona como “el ácido suave para piel sensible” es quedarse muy corto.   Entonces, ¿qué es mejor: glicólico o gluconolactona? Esta es precisamente la pregunta que no deberíamos hacernos. No hay un ganador. Hay una piel, un objetivo y un momento. Si buscamos una renovación más intensa y queremos trabajar especialmente textura, luminosidad y signos de fotoenvejecimiento, el ácido glicólico es un activo extraordinario. Si buscamos una exfoliación progresiva, de muy buena tolerancia, que podamos incorporar con mucha facilidad a nuestra rutina y que además aporte propiedades humectantes y antioxidantes, la gluconolactona es especialmente interesante. También me gusta especialmente la gluconolactona en pieles apagadas o con ese tono algo cetrino que aparece con los años, y como exfoliante de mañana cuando quiero sumar sus propiedades antioxidantes. Y hay una tercera posibilidad que a veces olvidamos: no tienes por qué elegir.   Sí, LUSTRE y RESET pueden utilizarse en la misma rutina Una piel acostumbrada a los ácidos puede utilizar perfectamente LUSTRE a diario y RESET 10 una o dos veces por semana, siempre adaptando la frecuencia a su tolerancia. No porque necesitemos exfoliar constantemente ni porque cuantos más ácidos utilicemos mejores resultados vayamos a obtener. Precisamente al contrario. Tiene sentido porque estamos utilizando dos herramientas diferentes. LUSTRE está concebido como una loción de renovación diaria. Su 10 % de gluconolactona permite favorecer una exfoliación progresiva y se acompaña de otros activos especialmente interesantes como ectoína, betaína, alfa-glucano oligosacárido, alantoína y manzanilla de mar. RESET 10 plantea una exfoliación más intensiva basada en ácido glicólico. Por eso pueden convivir perfectamente dentro de una misma estrategia. Por ejemplo, una piel que tolere bien los hidroxiácidos podría utilizar LUSTRE habitualmente y sustituirlo una o dos noches por semana por RESET 10. No utilizaría ambos uno encima del otro la misma noche. No necesitamos demostrarle nada a nuestra piel.   ¿Y si solo quiero utilizar LUSTRE? Perfectamente. Hay pieles para las que una renovación progresiva y constante es exactamente lo que necesitan. Especialmente pieles sensibles, pieles que se deshidratan con facilidad, pieles apagadas o personas que simplemente prefieren una rutina sencilla pueden encontrar en la gluconolactona una forma excelente de incorporar exfoliación sin necesidad de pasar a un AHA más intenso. LUSTRE está diseñado para utilizarse una vez al día, por la mañana o por la noche. Y aquí hay algo importante: que toleres perfectamente la gluconolactona no significa que “se te haya quedado corta”. Una exfoliación bien tolerada no es una exfoliación menos eficaz por el simple hecho de no producir picor, descamación visible o irritación.   ¿Y si prefiero utilizar únicamente RESET? También tiene sentido. Hay personas que no quieren un exfoliante diario y prefieren incorporar un tratamiento más intensivo una o dos veces por semana. En una piel resistente, acostumbrada a los AHA y con objetivos claros de textura, luminosidad o fotoenvejecimiento, el glicólico puede encajar perfectamente como único hidroxiácido de la rutina. Otra vez: no existe una pauta universal.   Una cosa más: la concentración no te cuenta toda la historia Este punto me parece fundamental. No podemos comparar dos productos únicamente mirando el porcentaje de ácido de la etiqueta. Un 10 % de gluconolactona y un 10 % de ácido glicólico no equivalen a la misma actividad sobre la piel. Y tampoco dos productos que contengan un 10 % de glicólico tienen necesariamente que comportarse igual. En un ácido importan la concentración, pero también el pH de la fórmula, la cantidad de ácido libre disponible, el vehículo y la formulación completa. En el caso concreto del glicólico, el pH modifica de forma importante la proporción de ácido libre disponible y, por tanto, su penetración, eficacia y potencial irritante. (MDPI) Por eso la cosmética no debería reducirse nunca a comparar porcentajes. Una fórmula es bastante más que el número grande que aparece en el frontal.   ¿Y qué pasa con el sol? También existen diferencias interesantes. Los AHA, incluido el ácido glicólico, pueden aumentar temporalmente la sensibilidad de la piel frente a la radiación ultravioleta durante su uso. Con la gluconolactona no se ha observado ese mismo comportamiento. En estudios experimentales no aumentó significativamente las células de quemadura solar tras exposición UV y mostró además actividad frente a determinados marcadores de fotodaño. (PubMed) Eso hace que la gluconolactona resulte especialmente cómoda para mantener una renovación progresiva durante épocas de mayor exposición solar. Pero esto no convierte ningún exfoliante en un protector solar. La fotoprotección sigue siendo fundamental cuando la exposición UV lo requiere.   La mejor exfoliación no es la que más notas Durante años hemos asociado los ácidos a picor, descamación e incluso a esa sensación de “esto está funcionando”. No debería ser nuestro objetivo. Una piel irritada no está necesariamente renovándose mejor. Y una piel que tolera perfectamente un exfoliante no significa que no esté obteniendo beneficios. Por eso, antes de preguntarte qué ácido es más potente, quizá la pregunta debería ser otra: ¿Qué quiero conseguir y qué ácido tiene más sentido para mi piel? Glicólico y gluconolactona son dos herramientas extraordinarias. Una tiene un tamaño molecular muy pequeño, penetra con facilidad y destaca por una acción renovadora más intensa. Además, interviene en procesos que regulan la cohesión de los corneocitos —incluyendo la degradación de corneodesmosomas y mecanismos relacionados con el calcio— y puede producir efectos que van más allá del estrato córneo. La otra tiene una molécula mayor, actúa de forma más gradual y combina exfoliación con propiedades humectantes, antioxidantes y quelantes, además de resultar especialmente interesante cuando buscamos luminosidad en una piel apagada o cetrina. Puedes elegir una. Puedes elegir la otra. Y si tu piel lo tolera y tiene sentido para tus objetivos, puedes utilizar las dos. Porque cuando hablamos de exfoliación, el objetivo nunca debería ser utilizar el ácido más fuerte. Debería ser elegir bien.