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Vitamina C

Si este verano solo añadieras un activo a tu rutina, que sea la Vitamina C

En verano prestamos mucha atención al protector solar, y con razón. Pero hay otro paso que cobra todavía más importancia durante estos meses y del que se habla mucho menos: el tratamiento antioxidante. La razón es sencilla. Durante el verano aumenta la exposición a la radiación UV, la luz visible, el infrarrojo y el calor. Todo ello incrementa la formación de radicales libres, unas moléculas inestables que dañan el colágeno, favorecen la aparición de manchas y aceleran el envejecimiento de la piel. Aquí es donde la Vitamina C se convierte en la auténtica protagonista. Es, probablemente, el antioxidante tópico con mayor evidencia científica y el activo que más merece la pena reforzar durante julio y agosto.   ¿Por qué la Vitamina C es tan importante en verano? Neutraliza los radicales libres La Vitamina C actúa como un potente antioxidante, ayudando a neutralizar parte del daño oxidativo que generan el sol y el calor. Es importante entender que no sustituye al protector solar, sino que trabaja en sinergia con él para proteger mejor la piel frente al fotoenvejecimiento. Ayuda a prevenir las manchas La radiación solar estimula la producción de melanina. La Vitamina C inhibe la tirosinasa, la enzima responsable de sintetizar ese pigmento, por lo que ayuda a prevenir y mejorar las manchas y a mantener un tono más uniforme. Protege el colágeno Además de estimular su síntesis, la Vitamina C ayuda a preservar el colágeno existente. Algunas enzimas esenciales para producirlo (lisil y prolil hidroxilasa) necesitan Vitamina C para funcionar, mientras que el ácido ascórbico también inhibe las metaloproteinasas, unas enzimas que degradan el colágeno y cuya actividad aumenta con la radiación solar. Aporta más luminosidad El estrés oxidativo hace que la piel pierda luminosidad y se vea más apagada. La Vitamina C ayuda a recuperar ese aspecto uniforme y saludable incluso durante los meses de mayor exposición al sol.   El mejor combo del verano: Vitamina C + SPF 50+ La mejor estrategia no es elegir entre uno u otro, sino utilizar ambos. Aplicar un sérum de Vitamina C por la mañana y, después, un protector solar SPF 50+ ofrece una protección mucho más completa frente al fotoenvejecimiento. De hecho, diferentes estudios han demostrado que esta combinación protege mejor que utilizar únicamente un fotoprotector.   No vale cualquier Vitamina C Aquí está el detalle más importante. La Vitamina C que realmente cuenta con mayor evidencia científica es el ácido ascórbico, es decir, la Vitamina C pura. El problema es que también es una molécula muy inestable: cuando entra en contacto con el aire, la luz o el agua comienza a oxidarse y pierde eficacia. Por eso no solo importa la concentración, sino también que llegue a tu piel fresca y sin oxidar. Para obtener resultados visibles, lo ideal es elegir una fórmula con Vitamina C pura en concentraciones entre el 5 % y el 25 %, siendo alrededor del 15 % uno de los puntos óptimos según la evidencia científica. Además, la formulación debe mantener un pH cercano a 3,5 para favorecer su penetración.   Cómo incorporarla a tu rutina La mejor forma de utilizar la Vitamina C es por la mañana, sobre la piel limpia y antes del protector solar. Además, el ácido ascórbico genera un reservorio en la piel, por lo que no es imprescindible aplicarlo todos los días si no lo deseas: también puede utilizarse en días alternos manteniendo sus beneficios.   ¿Y la niacinamida? Sí, pueden utilizarse juntas sin ningún problema. La supuesta incompatibilidad nació a partir de un estudio realizado en condiciones extremas de laboratorio (pH muy ácido y temperaturas elevadas), que no tienen nada que ver con las formulaciones cosméticas actuales. Hoy sabemos que combinar ambos activos es completamente seguro y que, de hecho, pueden complementarse muy bien para mejorar la luminosidad y las manchas.   Nuestra forma de entender la Vitamina C En Santamarina Cosmetics queríamos aprovechar todos los beneficios del ácido ascórbico evitando su principal inconveniente: la oxidación. Por eso desarrollamos un sistema de tres viales que se activan justo antes de empezar a utilizarlos. Así, cada vial permanece fresco y sin oxidar durante aproximadamente 15-20 días, permitiendo que la piel reciba la Vitamina C con toda su potencia y eficacia.